La Gata más buena del mundo
Fue pasando el tiempo y mi gatita MININA, se convirtió en mi mejor compañía durante las horas que pasaba con ella en el patio de casa.
Dentro del lavadero-trastero le coloqué una cajita de cartón a modo de camita para que estuviera mas cómoda para dormir y ella venia siempre por las noches cuando volvía de andar por el barrio como hacen los gatos callejeros.
Un día cuando fui a verla por la mañana, la encontré con un montón de cositas pequeñas que se movían dentro de la caja.... y yo me asusté porque me pensé que eran ratones que se había traído de sus correrías.... la quise hacer salir de la caja, sin mirar bien dentro porque me daban miedo ver a los ratones.... y ella no se salía de la caja de ninguna manera..... hasta que al final me atreví a mirar bien y resultó que lo que yo creía ratones eran gatitos recién nacidos !!!
Ayyy señor.... que mal me supo todo lo que le había hecho para que saliera de la caja, y es que no la podía ver bien porque estaba en un altillo y me tenia que subir a una escalera para llegar hasta donde estaba la caja y ella dentro y nunca, nunca se volvió contra mi, ni me arañó, ni me bufó tan siquiera ni una vez.
A partir de ese día mi felicidad fue aún mayor.... tenia a mi MININA y además a sus gatitos !!! Y estuve durante un tiempo encantada de la vida, jugando y cuidando de ella y de los gatitos. Hasta que un día al levantarme y salir al patio, los gatitos no estaban... le pregunté a mi madre y me dijo que mi padre se los había llevado lejos porque a ella no le parecía bien que estuviera tanto tiempo con los gatos... y a mi se me hundió el mundo !!! Lloré, imploré y les rogué que por favor los volvieran a buscar a ella y a mi padre, pero no hubo manera.
Desde entonces cada vez que estaba con MININA en el patio, ella solo quería entrar en casa... desesperada, buscaba a sus pequeños y un día que mis padres no estaban, la dejé entrar para que lo comprobara por ella misma que los gatitos no estaban.... y ella entró y fue buscando por todos lados y yo le decía llorando, que no estaban... que no estaban, hasta que salimos las dos al patio otra vez y la abracé llorando durante mucho rato.
Ese fue de los episodios mas dolorosos que he vivido y solo era una niña... pero al mismo tiempo fue lo que mas me unió a mi gata MININA y por ende a todos los animales.
Fue pasando el tiempo y yo estaba con ella todo lo que podía, aunque a veces le hacia pequeñas trastadas sin querer, pequeñas travesuras de las que luego me arrepentí enormemente y otra vez ella nunca se revolvió contra mi, ni un arañazo ni un bufido, nada.... simplemente se marchaba, pero al poco tiempo siempre volvía.... hasta que llegó un día en que ya no volvió más.
Claro pensareis, si le hacías tantas malas pasadas, normal que se fuera... pues sí, se fue y yo me quedé supertriste y supersola.
Pasó el tiempo, meses supongo y un día iba yo sola por la calle a comprar algo al colmado de la esquina cuando vi a MININA !!! La llamé y vino hasta mi como siempre y se empezó a rascar con su cabecita y su cuerpo ronroneando otra vez como hacia siempre.... Ayyyy Minima, le decia yo.... mientras la acariciaba, Minina, que haces ? Minina que te quiero mucho, donde estas ahora ? Yo lloraba y ella ronroneaba.... Que me tengo que ir... Minina, que me esperan en casa, ayyyyy te quiero mucho Minina y me marché, dejándola allí en la calle, mirándome como siempre hacia, con sus ojos llenos de amor felino hacia mi. Creo que ya no la volví a ver más... no estoy segura del todo, pero esa escena de la calle la recuerdo con una nitidez como si la hubiera vivido hace pocos días y han pasado unos 50 años !!!
Te quiero Minina, siempre te querré y te tendré presente en mi Corazón.
Blog personal donde contar pensamientos, sueños y recuerdos en relación con los Animales de mi Vida.
jueves, 26 de marzo de 2015
viernes, 20 de marzo de 2015
Mi Gato callejero (II)
El Gato... que no lo era
A partir de aquel día, el Gato callejero venia por el patio y yo jugaba con él siempre que podía. Nos sentábamos en la escalera que subía al terrado de la casa de mis tíos, que daba al mismo patio y que compartíamos, hasta que le quise llamar de alguna manera y no se me ocurrió otro nombre mas adecuado que "MININO" y así lo llamaba y él acudía siempre.
Un día al salir al patio, subí por la escalera llamándole y no lo encontré, hasta que mirando en el terrado de la casa del vecino lo vi: estaba rodeado por un montón de gatos que parecía que le querían hacer algo y él se defendía como podía bufando y arañando cada vez que alguno de los gatos se le subía encima como montándole a "caballito" y mordiéndole en el cuello.
Yo entonces, pensé que todos aquellos gatos en realidad eran gatas, que lo que querían era hacerle daño a "mi gato" y las asusté chillando y tirándoles piedrecillas hasta que conseguí que se fueran todas y pude llamar a mi gatito que estaba muy asustado, para que viniera y poder protegerlo de aquellas "gatas malvadas" que lo acosaban !!!
Más tarde le conté lo sucedido a mi madre y fue entonces cuando me enteré de que la cosa era al revés de cómo yo la había vivido: mi Gato en realidad tenia que ser una gata y las gatas que la acosaban eran gatos, y que querían? pues conseguir sus propósitos, como todos los "machos" de este mundo, según mi madre, cosa que yo no acabé de comprender... hasta un tiempo después, cuando mi Gatita, a la cual tuve que cambiarle el nombre por MININA, se quedó embarazada y tuvo una camada de preciosos gatitos. Pero eso ya lo contaré más adelante pues hay mucho que relatar...
jueves, 19 de marzo de 2015
Mi Gato callejero (I)
En mi Camino de Vida los animales siempre han sido muy importantes.
Desde muy pequeña tuve un gran interés por ellos, perros, gatos, caballos, como a casi todos los niños y niñas, me encantaba el contacto con los animales, y quería tenerlos en casa, conmigo, aunque a mi madre no le gustara la idea y un día, siendo yo muy pequeña, creo que tendría entre 6 ó 7 años, apareció el primer animal importante en mi vida.
Estaba un día en el pequeño patio de casa de mis padres, en un barrio de las afueras de la gran ciudad, en donde todo eran casitas unifamiliares de una o dos plantas y por cuyas terrazas y patios andaban muchos gatos callejeros que huían corriendo al ver a alguna persona cerca, cuando de repente salió de dentro del antiguo gallinero, ahora medio lavadero y medio trastero, a través de la puerta rota de madera, un gato de esos llamados "gato común" blanco y con rayas grises. Yo al verlo me quedé paralizada sin saber que hacer, en el fondo un poco asustada porque nunca había tenido un contacto tan cercano con ningún gato.
El "gato" en cuestión me miró y poco a poco se fue acercando hasta mi, que estaba parada como una estatua mirándolo fijamente, hasta que llego a mi lado y empezó a rozarse contra mis piernas con su cabeza y su cuerpo, ronroneado cariñosamente. Entonces me di cuenta de que no me iba a hacer ningún daño y yo también lo empecé a acariciar cariñosamente con toda la confianza del mundo, confianza y cariño que ya seguirían conmigo para siempre hacia todos los animales... gracias a mi primer encuentro con ese "gato".
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