viernes, 20 de marzo de 2015

Mi Gato callejero (II)


El Gato...  que no lo era 

A partir de aquel día, el Gato callejero venia por el patio y yo jugaba con él siempre que podía.  Nos sentábamos en la escalera que subía al terrado de la casa de mis tíos, que daba al mismo patio y que compartíamos,  hasta que le quise llamar de alguna manera y no se me ocurrió otro nombre mas adecuado que  "MININO"   y así lo llamaba y él acudía siempre.

Un día al salir al patio, subí por la escalera llamándole y no lo encontré, hasta que mirando en el terrado de la casa del vecino lo vi:   estaba rodeado por un montón de gatos que parecía que le querían hacer algo y él se defendía como podía bufando y arañando cada vez que alguno de los gatos se le subía encima como montándole a "caballito" y mordiéndole en el cuello.

Yo entonces, pensé que todos aquellos gatos en realidad eran gatas,  que lo que querían era hacerle daño a "mi gato" y las asusté chillando y tirándoles piedrecillas hasta que conseguí que se fueran todas y pude llamar a mi gatito que estaba muy asustado,  para que viniera y poder protegerlo de aquellas "gatas malvadas" que lo acosaban !!!  

Más tarde le conté lo sucedido a mi madre y fue entonces cuando me enteré de que la cosa era al revés de cómo yo la había vivido:  mi Gato en realidad tenia que ser una gata y las gatas que la acosaban eran gatos,   y que querían?   pues conseguir sus propósitos,  como todos los "machos" de este mundo, según mi madre, cosa que yo no acabé de comprender... hasta un tiempo después, cuando mi Gatita, a la cual tuve que cambiarle el nombre por MININA,  se quedó embarazada y tuvo una camada de preciosos gatitos.  Pero eso ya lo contaré más adelante pues hay mucho que relatar... 


 


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